Lo que nos guía...
La extraña FE que nos guía por este camino, esa Fe que en cada persona cambia de nombre, para algunos es algún Dios, para otros el uno mismo, pero algo interior nos empuja cada día para seguir adelante.
Resulta que a veces se va con el último grito del viento, nos detiene. Frenamos nuestro andar, por analizar el porque de su ausencia, quedamos trabados, como cuando jugábamos de pequeños, esperando que vuelva, nos salve y podamos volver a nuestro ritmo en el sendero. Sucede que ahí uno afirma firmemente que el reloj esta parado y que la noche es eternamente larga. Los músculos apenas hacen movimiento, incluyendo a nuestro cerebro... somos incapaces de pensar, porque nada nos empuja a caminar.
Es como un alto en el camino, para que descansemos de la felicidad, del atrevimiento, de la vida, de la hierva y su aroma cuando las gotas dejan de caer sobre ella.
Para que con una nueva mañana, con el reloj reparado, volvamos a sentir algo de felicidad, nos atrevamos, vivamos y sintamos el aroma de la hierva...como la dulce y crudamente bella primera vez.
